Menos espera entre etapas
El flujo se mueve con reglas y avisos más claros, sin depender tanto del seguimiento manual.
Ingreso estructurado de solicitudes
Ruteo por reglas, responsables o niveles de aprobación
Alertas, recordatorios y escalamiento de pendientes
Registro de estados, logs y ownership del flujo
El flujo se mueve con reglas y avisos más claros, sin depender tanto del seguimiento manual.
El equipo sabe mejor quién debe actuar y en qué parte exacta está cada solicitud.
Queda registro de decisiones, tiempos y cuellos de botella para mejorar el proceso después.
HoyUna jefatura pide una compra por correo, finanzas pregunta si hay presupuesto y la gerencia aprueba con una respuesta de una línea. Meses después nadie encuentra quién autorizó ni con qué cotización.
Con automatizaciónLa solicitud entra por un formulario con monto, centro de costo y cotización adjunta. Según el monto, pasa por jefatura, finanzas o gerencia, y cada decisión queda registrada con fecha y comentario.
HoyEl trabajador pide días por correo o WhatsApp y su jefatura responde cuando puede. RRHH se entera tarde, revisa el saldo en otra planilla y a veces lo registrado no coincide con lo aprobado.
Con automatizaciónLa solicitud muestra el saldo disponible antes de enviarse y llega a la jefatura que corresponde. Al aprobarse, se actualiza el registro de RRHH y se avisa al equipo, sin volver a digitar.
HoyEl contrato va y vuelve entre legal y gerencia con cambios por correo. Nadie tiene claro cuál es la versión vigente y la firma se coordina persona por persona.
Con automatizaciónCada versión queda en un solo lugar y el flujo sigue un orden definido: revisión legal, aprobación según monto y envío a firma electrónica. El contrato firmado se archiva junto a su historial de aprobaciones.
HoyUna solicitud urgente queda detenida porque la gerencia está de viaje o de vacaciones. Alguien tiene que llamar para destrabarla y la excepción no queda registrada en ninguna parte.
Con automatizaciónSi una etapa no se resuelve en el plazo acordado, el flujo envía un recordatorio y después escala a un suplente definido. Queda registrado quién aprobó, en nombre de quién y por qué.
Revisamos cómo se mueve hoy la solicitud y en qué parte se pierde tiempo o visibilidad.
Definimos responsables, estados, alertas y criterios para que el flujo avance con menos fricción.
Implementamos seguimiento, trazabilidad y puntos de control para que el equipo pueda operar mejor.
Una matriz de aprobación define quién aprueba qué según el tipo de solicitud, el monto y el área. Los tipos habituales son compras, gastos y reembolsos, vacaciones y permisos, contratos y descuentos comerciales. Escribirla es el primer paso, y muchas veces muestra que las reglas reales no coinciden con las que todos creen que existen.
Al definirla, cuida estos puntos:
Muchas aprobaciones se traban por olvido y no por desacuerdo. Por eso cada etapa necesita un plazo acordado y una regla para cuando se cumple: primero un recordatorio y después un aviso a la jefatura o el traspaso a un suplente.
Cuida la cantidad de avisos. Si cada solicitud genera varios correos, la gente deja de leerlos. Ayuda agrupar los pendientes en un resumen diario, avisar por el canal que el equipo ya usa, como correo, Teams o WhatsApp, y permitir aprobar desde el celular.
Quien aprueba debe ver el monto, el respaldo y el historial sin abrir otros sistemas. Si para decidir tiene que buscar la cotización en otra carpeta, la solicitud vuelve a quedar en espera.
Una aprobación por correo deja rastro, pero disperso y difícil de reconstruir. Para una auditoría interna o externa sirve un registro único por solicitud, que se pueda exportar y que no se pueda modificar sin dejar huella.
Ese registro también resuelve preguntas del día a día. Cuando un proveedor consulta por una orden de compra o un trabajador por sus días aprobados, la respuesta está en un solo lugar y no en la bandeja de alguien. Como mínimo, debería incluir:
Mide el tiempo de ciclo total y también el de cada etapa, separado por tipo de solicitud. Así sabes si la espera está en una persona, en un paso o en solicitudes que llegan incompletas. Otras métricas útiles son las solicitudes devueltas por falta de información, las aprobaciones resueltas por delegación, los recordatorios que necesita cada etapa y los pendientes ordenados por antigüedad.
Entre los errores comunes están copiar en el sistema el mismo desorden que había en el correo, sumar niveles de aprobación que no cambian ninguna decisión, pedir aprobaciones sin mostrar el respaldo y no definir qué pasa cuando alguien rechaza. Cuando conviven varios flujos de aprobación y no hay claridad sobre cuál abordar antes, YAGO suele comenzar con una sesión de diagnóstico o con una Auditoría IA para mapearlos y priorizarlos.
Contenido revisado en noviembre de 2026.
En una sesión de diagnóstico revisamos tu flujo y te decimos si conviene partir por OCR, automatización o una app interna.